Volver al propósito: el poder terapéutico de alinear las metas profesionales con las personales
- Fundación Magnolia

- hace 1 día
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¿Cómo cambiar el guion que elaboramos sobre nuestra vida laboral y personal? ¿Por qué es importante el bienestar emocional para el éxito profesional? Abordamos estas y otras preguntas en una entrevista con las psicólogas que diseñaron el programa Volver al propósito.
Por: Fundación Magnolia
Vivimos en una época de constante cambio, transformación y adaptación. El entorno –sea altamente tecnológico o en vías de desarrollo– exige rendimiento constante. Y las personas, como las organizaciones, necesitan adaptarse para vivir, prosperar e innovar. Sin embargo, cuando se pone la atención en nociones como transformación, renovación, cambio e incluso éxito, generalmente, se pasa por alto las capacidades determinantes (soft skills o habilidades blandas) que fortifican a los individuos desde su interior y que son imprescindibles para llevarlos a acción.
Con la misión de fortalecer las capacidades determinantes de las personas y de apoyar en la transformación social y organizacional requerida por las organizaciones –sociales, comunitarias, privadas o gubernamentales–, la Fundación Magnolia lanzó el programa Volver al propósito, desarrollado por las psicólogas clínicas María Álvarez Galindo y María Belén Méndez, quienes parten de la idea de que es necesario “alinear las metas profesionales con las personales” para el beneficio de las personas y las organizaciones.

María Álvarez y Belén Méndez se especializan en intervenciones basadas en evidencia, especialmente desde las terapias conductuales-contextuales; es decir que buscan “integrar el rigor científico de la psicología con una comprensión más amplia de las narrativas, los valores y las preguntas existenciales que orientan la vida de las personas”. Lo cual significa que acompañan a individuos y a grupos a desarrollar habilidades que, por un lado, les permita relacionarse de manera más flexible con sus emociones y pensamientos; y por otro, aprendan a tonificar sus emociones y actuar de forma coherente con lo que consideren importante.
“Desde nuestra práctica vemos constantemente que capacidades como la presencia, la autocompasión, la flexibilidad psicológica y la conexión con los valores no son aspectos secundarios del bienestar, sino condiciones fundamentales para construir relaciones más saludables, comunidades más sostenibles y proyectos con mayor sentido”, dice Belén Méndez.
Precisamente, las vivencias personales y profesionales de estas psicólogas son la base del programa Volver al propósito, donde unen su experiencia clínica con el trabajo que hacen con diferentes poblaciones.
“Hemos visto que muchas personas llegan a sentirse desconectadas de aquello que alguna vez dio sentido a su trabajo. No porque hayan elegido mal su profesión, sino porque las exigencias cotidianas, el estrés, la presión y la necesidad de responder constantemente a las demandas externas terminan alejándolas de sus valores y de la razón por la que comenzaron”, dice María Álvarez. Y añade que hay una tendencia de resolver ese malestar “luchando contra las emociones y esperando a sentirse mejor para actuar, lo que normalmente genera estancamiento”.
Para conocer más a fondo en qué consiste Volver al propósito, a quienes está dirigido o la relación que existe entre el bienestar emocional y el rendimiento laboral, llevamos a cabo una entrevista con ambas psicólogas y autoras del programa.

¿A grandes rasgos, en qué consiste el programa Volver al propósito?
Se trata de un taller grupal de cuatro sesiones basado en el modelo ACT y otras terapias contextuales. Esto quiere decir que, a través de ejercicios experienciales, reflexión guiada y herramientas prácticas, los participantes aprenden primero a relacionarse de manera más flexible con sus emociones y pensamientos; segundo, a identificar sus valores personales y profesionales; y tercero, a transformar esos valores en acciones concretas dentro de su vida laboral.
El recorrido comienza trabajando la atención plena y la aceptación emocional, continúa con la identificación de pensamientos que ponen límites a nuestra capacidad de acción, luego se enfoca en la clarificación de valores, y finaliza con la construcción de un plan de acción comprometido con esos valores.
¿Pueden explicar qué es el modelo ACT y cuáles son otras teorías que han influido en el diseño de Volver al propósito?
La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT por sus abreviaciones en inglés), desarrollada por Steven C. Hayes y otros autores, propone que el bienestar psicológico depende en gran medida de la flexibilidad psicológica: la capacidad de mantenerse en contacto con el momento presente y actuar de acuerdo con los valores personales, incluso cuando aparecen emociones o pensamientos difíciles. También nos apoyamos en otros enfoques conductuales-contextuales, en la literatura que trata sobre la atención plena, y en herramientas de la psicología motivacional como WOOP (una abreviación en inglés de los términos wish, outcome, obstacle, plan), que ayuda a traducir valores y deseos en planes de acción concretos.
¿Por qué decidieron orientarlo a los profesionales o al mundo laboral? ¿Cuál es el objetivo?
Porque el trabajo ocupa una parte muy significativa de nuestras vidas. Muchas personas pasan más horas trabajando que realizando cualquier otra actividad. Cuando existe una desconexión entre el trabajo y los valores personales, suele aparecer agotamiento, desmotivación o sensación de vacío, que a la larga puede afectar otras áreas de la vida como las relaciones interpersonales o la salud física.
Nuestro objetivo no es que las personas amen cada aspecto de su trabajo, sino que puedan construir una relación más consciente y significativa con su vida profesional, identificando cómo pueden expresar sus valores en aquello que hacen cada día.
¿Se puede realmente alinear la vida profesional con los valores personales que guían la vida de una persona?
No siempre de manera perfecta, pero sí en un grado mucho mayor de lo que nos imaginamos. Con ACT entendemos que los valores no son metas a los que uno debe llegar, sino direcciones que orientan constantemente, como una brújula. Una persona que ejerce una profesión puede vivirla de diferentes maneras, las cuales dependen de aquello que la guía, como por ejemplo: está la persona que se guía por el miedo, la presión o la frustración… O está la persona que se guía por valores como la contribución, el aprendizaje, el cuidado, la honestidad, la creatividad y otros.
Por eso es importante identificar los valores que, a su vez, guiarán la toma de acciones conscientes e intencionales, de forma que las personas se sientan más empoderadas.
¿Por qué es importante el bienestar emocional para el rendimiento laboral o el éxito profesional?
Porque las personas no dejan sus emociones en la puerta de la oficina. Cuando alguien está atrapado en la ansiedad, la autocrítica o el agotamiento, suele tener más dificultades para concentrarse, tomar decisiones, comunicarse efectivamente y adaptarse a los cambios. La investigación en ACT muestra que la flexibilidad psicológica se relaciona con una mayor resiliencia, mejor capacidad de adaptación y un funcionamiento más sostenible en contextos de presión. No se trata de eliminar el malestar, sino de que este no dirija nuestras acciones
¿Es suficiente participar en el programa Volver al propósito para empoderar a profesionales, para que estos participen activamente en su bienestar emocional?
Es un punto de partida. Las cuatro sesiones de Volver al propósito pueden generar cambios importantes en la forma en que las personas entienden y enfrentan sus dificultades, pero el bienestar emocional es una práctica continua. El taller ofrece herramientas, lenguaje y experiencias que permiten comenzar ese camino y desarrollar mayor autonomía en el cuidado de la salud mental. Para algunas personas será suficiente; para otras puede ser el primer paso hacia procesos más profundos de crecimiento personal o psicoterapia.

El formato que utilizan es grupal, ¿qué beneficios tiene hacer una terapia de este tipo?
El formato grupal tiene varias ventajas para individuos, comunidades y empresas. Primero, ayuda a normalizar experiencias que muchas personas creen que las viven solas. Segundo, permite aprender de las estrategias y perspectivas de otros participantes. Tercero, genera un espacio de apoyo y reflexión compartida que puede fortalecer el compromiso con el cambio. Además sabemos que muchos de los procesos que trabajamos –como los valores, la aceptación o la acción comprometida– pueden enriquecerse enormemente cuando se discuten y exploran en grupo.
Hablemos de los participantes, ¿cuál es el perfil ideal para ustedes? ¿A quiénes lo recomendarían?
Volver al propósito está pensado para personas –en entornos laborales independientes, empresariales, sociales, institucionales, y más– que sienten que se ha perdido algo importante en la rutina laboral, que se encuentran sobrecargadas, atrapadas en el piloto automático o que quieren ejercer su profesión de una manera más coherente con sus valores. Lo más importante es la disposición a reflexionar sobre la propia experiencia y experimentar nuevas formas de relacionarse con ella.
El programa está dirigido a profesionales, líderes sociales, trabajadores independientes, empleados de organizaciones, estudiantes a punto de graduarse o cualquier persona que sienta que ha perdido conexión con todo aquello que le da sentido a su trabajo. Es útil para quienes enfrentan dificultades para equilibrar las demandas laborales con otras áreas importantes de la vida.
Para finalizar, ¿tienen algún mensaje central?
Uno de los mensajes más importantes es que uno no necesita sentirse motivado o libre de malestar para comenzar a actuar o ponerse en acción. Muchas veces es precisamente la acción guiada por valores la que nos permite recuperar el sentido y el bienestar. Pasar a la acción, en vez de enfocarse en controlar las emociones, puede ser la mejor forma de cuidado.
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