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"Explorando la senda de la paz: cómo los libros guiaron mi búsqueda personal"

Por: Juan Carlos Lucero

Co-Fundador de Magnolia y Director de la Escuela de Paz



“Libros, caminos y días dan al humano sabiduría.”

Proverbio árabe



Cuando reflexiono sobre mi camino personal para convertirme en mediador de conflictos, me doy cuenta de que los libros han sido mi principal motor. No solo los libros académicos, sino todo tipo de libros: novelas, ensayos, mitología, historia, entre otros. Desde muy pequeño, cuando vivía en Guatemala, mi padre me aseguró que nunca me faltarían los libros que deseara. Para mí, los libros representaron una expresión de amor familiar, un refugio al cual siempre podía volver cuando me sentía perdido.


Con el paso del tiempo, los libros se convirtieron en puertas hacia nuevos mundos. Aunque mi entorno fuera tradicional y, en ocasiones, monótono, gracias a los libros, mi mundo interior se llenó de personajes que exploraban nuevos horizontes y vivían todo tipo de aventuras.


Durante mi adolescencia, los libros se convirtieron en mapas para comprender la compleja realidad que me rodeaba en Guatemala, un país que aún se recuperaba de la guerra a principios del año 2000. Fue entonces cuando surgió mi interés por las prácticas interdisciplinarias, porque los libros me enseñaron que no podemos ver la vida desde una única perspectiva.



Con el tiempo, los mitos, ideas y emociones que encontré en los libros se impregnaron tanto en mi identidad que se convirtieron en un impulso incontrolable que me llevó a romper con mi rutina y mis modelos mentales. Los libros me motivaron a descubrir la naturaleza humana, buscar oportunidades de estudio en otros continentes, aprender nuevos idiomas, explorar otras culturas y religiones, construir nuevas amistades y vivir las historias que alguna vez había leído.


Hoy, después de 10 años de viajar por el mundo y muchas lecturas en mi haber, sigo viviendo mi vida con la misma filosofía de combinar experiencias prácticas con reflexiones que encuentro en los libros. Mi vida es el resultado de todas las obras que he leído y de las experiencias que he tenido en ese viaje.


Actualmente, vivo la aventura de la vida desde un lugar remoto que alguna vez los libros me contaron: la mítica Alejandría, en Egipto, una ciudad con una cultura e historia milenaria. Ahora puedo ver claramente que los libros han sido y siguen siendo el motor y la brújula de mi viaje.

Creo firmemente que los libros pueden ser una herramienta fundamental para construir puentes entre personas y culturas, y para promover la paz en el mundo. Por ello, en esta nueva etapa de la Fundación Magnolia y en el marco de nuestra Escuela de Paz, me complace compartir y recordarles el primer curso que lanzamos este año: "Leer el conflicto, pensar la paz". Espero que este curso, junto con la experiencia de nuestra profesora María Álvarez y las lecturas que ella nos propondrá, sea un punto de partida en nuestro viaje hacia nuestro mundo interior y hacia la paz en todas nuestras vidas.


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