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Enseñanza para la paz y la no violencia. Entrevista a Nicolás Hernandez Gómez



Enseñanza para la paz y la no violencia

Tumaco: Escritura que transforma desde el territorio

Invitado: Nicolás Hernandez Gómez


La educación en y para la paz requiere la promoción de los derechos humanos, el compromiso a lograr una vida digna, la justicia social y la igualdad de oportunidades para todos, el rechazo a todas las manifestaciones de violencia (estructurales, sociales o interpersonales), la utilización de la misma como instrumento para la resolución de conflictos y el refuerzo de los valores y comportamientos favorables hacia el medio ambiente.

Para aprender colectivamente sobre las prácticas de la educación para la paz y la no violencia, hemos empezado una serie de entrevistas a educadores de secundaria que desarrollan prácticas significativas en educación para la paz. Nuestro primer invitado es Nicolás Hernández Gómez, filósofo de la Universidad de los Andes y miembro de la octava generación de la Escuela de Periodismo Multimedia El Tiempo. El fue profesor en el Liceo San Andrés de Tumaco entre los años 2020 y 2021, con la organización Enseña por Colombia, donde empleó la escritura para la prevención de la violencia y la sanación en territorios de conflicto.

María Alvarez, psicóloga de la Fundación Magnolia para la Paz y el Bienestar lo entrevistó y esto fue lo que nos contó:

¿Cuál es tu autor colombiano favorito?

N.H: Mario Mendoza


¿Cuál sería tu momento de la historia colombiana como más interesante?

N.H: El Bogotazo.

¿Lugar de Colombia que te gustaría visitar?

N.H: Nuquí.

¿Tu héroe o heroína de ficción o de la vida real?

N.H: De ficción, Batman, y de la vida real la lideresa social Yolanda Cerón, que trabajó en Tumaco por legalizar las tierras de comunidades afros.

Para empezar a hablar un poco de tu proyecto, cuéntanos ¿qué hacías en Tumaco, cuál fue tu proyecto, de dónde nació la idea y cuáles son los propósitos?

N.H: El proyecto allí surge porque Tumaco, a pesar de ser el segundo municipio de Nariño, con más de 220 mil habitantes, no tiene ninguna librería. El acceso a los libros es algo muy precario y esto se ve reflejado en los resultados de las pruebas de estado, en el desempeño académico, etc. No existe material para incentivar la lectura, y pues, a partir de ello, también la escritura se ve afectada. Conociendo esta problemática, surgió la idea de buscar material para que los y las estudiantes del Liceo San Andrés de Tumaco, donde me desempeñé como profesor, accedieran y fortalecieran su capacidad de lectura y escritura.

Y también se nos ocurrió crear un libro desde la misma comunidad, es decir, que los estudiantes mismos enviaran sus escritos (un cuento, una historia propia, un relato de ficción). El resultado final es un libro con los escritos de los docentes y estudiantes del Liceo San Andrés de Tumaco que funciona como material para trabajar en clase, para reflexionar, y para incentivar la lectura y la escritura.


M: ¿Cómo crees que el proyecto de este libro aporta a la construcción de paz desde la educación?

N.H: La convocatoria que se hace en el colegio gira en torno a 3 temas: construcción de paz e igualdad; medio ambiente y animales; y emociones en mi vida. ¿Por qué elegimos estos tres temas? Porque Tumaco es uno de los municipios más afectado por el conflicto armado en Colombia, tanto así que es muy común reconocer en diferentes zonas, incluida en el barrio Ciudadela que es el lugar del colegio, varios actores armados, por ejemplo: integrantes del ELN, disidencias de las FARC, bandas criminales, narcotraficantes, etc.

Comparto también otro dato importante: según las cifras del registro único de víctimas de la unidad para las víctimas en el año 2021, en Tumaco se han registrado 224 mil eventos victimizantes a lo largo del conflicto armado colombiano. Eso quiere decir que probablemente todos los habitantes de Tumaco han tenido algún evento victimizante a lo largo del conflicto, y de esos 224 mil eventos victimizantes, hay al menos 187 mil víctimas de desplazamiento forzado, homicidio, desaparición, entre otros crímenes.

Esto quiere decir que toda la población, al menos de nuestro colegio, ha sido víctima del conflicto armado. Pero esto es algo de lo que no se habla, por temor a que “quienes mandan en Tumaco” tomen alguna represalia contra nosotros o nuestras familias.

Entonces, para responder tu pregunta, este proyecto aporta a la construcción de paz de al menos dos maneras, primero porque empieza a ser una forma de reconocer eso que ha pasado, darle visibilidad a las heridas profundas que tienen tanto estudiantes como profesores. Y la segunda, tiene que ver con empezar a encontrar apoyo e identificación en los demás, esta también es una forma también de pronto de sanar un poquito esas heridas tan profundas que hay.


M: Los otros temas también aportan a la construcción de paz.

N.H: Sí, las tres temáticas están profundamente ligadas: paz e igualdad; medio ambiente y animales, y emociones. Por una parte, el conflicto armado también ha tenido unas consecuencias medioambientales muy complicadas en Tumaco: grandes derrames de petróleo, quema del manglar para la siembra de coca, entre otros. De hecho en el colegio teníamos un grupo de investigación llamado Onda guardianes del medio ambiente, y nuestra hipótesis era que ante la atención de los habitantes de Tumaco al conflicto armado, los otros problemas, entre ellos los ambientales, perdían importancia: botar basura al mar, botar las botellas, no reciclar las bolsas, matar o maltratar animales.

Los animales en Tumaco también han sido profundamente afectados primero por grupos al margen de la ley, y segundo porque la violencia es una dinámica totalmente cotidiana que está en todas partes diariamente. Entonces sí, la protección del medio ambiente y de los animales están directamente relacionados con la construcción de paz

Y el último componente, el tema de la gestión de las emociones, también facilita la construcción de paz. La única forma de cambiar las dinámicas ultra violentas existentes en Tumaco, es tratando las emociones de manera diferente y comprendiendo que frente a cualquier dificultad no podemos agarrarnos, sacar un machete, o dispararnos, que es lo que ocurre en la región. Sino que tal vez cuando empezamos a hablar de cómo nos sentimos y qué tememos, podemos empezar a gestionarlas de manera distinta. Ahí es cuando la educación socioemocional está ligada a la construcción de paz.

M: ¿Cómo crees que el proyecto del libro aporta a la construcción de paz desde la educación?

N.H: La escritura se convierte en una forma de expresar las realidades y recuerdos traumáticos o dolorosos, y con ello, de empezar a soltar y sanar. Esa sería la primera forma, porque se empieza a hablar de aquello que antes estaba sepultado.

M: ¿Este enfoque socioemocional lo centraste en alguna teoría en específica?

N.H: Sí, lo centré en la película ‘Intensamente’ (Inside out). (Risas). Fue muy importante porque allí se tratan algunas emociones primarias, y a entender porqué es primordial que empieces a reconocerlas en el cuerpo y cómo puedes gestionarlas.

En ese mismo momento, yo también estaba asistiendo a terapias, entonces trataba de combinar ‘Intensamente’ con lo que iba aprendiendo en mis propias sesiones, y se lo transmitía a los chicos y chicas.

M: ¿Cómo es trabajar en un ambiente con violencia?, ¿Cómo evitas normalizar la violencia en el trabajo con los niños, y hacerles comprender que uno tiene derecho a otro tipo de realidad?

N.H: Desde el deber ser. El camino definitivamente es primero empezar a tratarlos distinto, sin la violencia a la que están acostumbrados y demostrarles que puede haber un trato distinto tanto entre ellos mismos, como con los demás y hasta con los animales. Así mismo, empezar a ofrecerles clases de educación socioemocional, de resolución de conflictos etc.

Ahí algo empieza a cambiar. No te voy a decir que es la transformación del mundo, pero en serio algo cambia, les aseguro.


M: ¿Cuál crees que es el rol del profesor y del docente en la práctica de la construcción de paz?

N.H:El docente es fundamental en la construcción de paz en general porque representa autoridad. Los y las alumnas te reconocen como una suerte de ejemplo dentro y fuera del aula, en el territorio. Por ello, tu deber es tanto moral como intelectual.

Así que además de impartir clases de construcción de paz, también su ejemplo debe verse en acciones mucho más implícitas, por ejemplo, el trato respetuoso a los estudiantes y demás docentes, cómo manejar la ira de un estudiante al que le fue mal en un trabajo, cómo gestiono una pelea dentro del aula, etc.

Y por último, creo que el docente tiene un rol de mediador, de conciliar diferencias y de tratar de armonizar asperezas, con la comunidad educativa en general.

M: ¿Podrías contar un poco más del docente como conciliador?

N.H: Es fundamental que el docente sea un predicador de derechos humanos, así como un crítico de las formas de discriminación historicas que tenemos.

En Tumaco por ejemplo, hay racismo, machismo, xenofobia, clasismo, y todas las formas de discriminación. Desafortunadamente las mismas dinámicas del país han hecho que los negros se odien a sí mismos, que se consideren brutos, que sientan que no son buenos para el estudio, que no son inteligentes e incluso, que hasta su pelo es horrible.

Entonces para combatir esto, por ejemplo, yo formulaba acuerdos con los alumnos en los que no se permitía ningún tipo de racismo, machismo, homofobia o xenofobia. Cumplirlos es fundamental pero a su vez muy difícil.

M: ¿Cuáles son los retos que le quedan ahora a los profesores para la educación para la paz? N.H: Para mi, el principal reto es demostrar y convencer que los derechos humanos son algo esencial en nuestra sociedad, que deben respetarse, ampliarse, y cumplirse. Y que se trata de una cuestión fundamental para Colombia y para la humanidad, no es solamente una lucha política.

Lo segundo, es empezar a hablar de lo que no se ha hablado en los diferentes territorios. Los docentes que busquen construir paz tienen que encontrar maneras en las que se pueda empezar a hablar, sanar un poco y construir memoria, por ejemplo con un libro o una galería.

M: Para terminar, ¿qué enseñanza, a partir de tu experiencia en Tumaco, te parece importante que otros profesores conozcan?

N.H: Que la escritura es el camino para empezar a hablar de lo que no se habla y para empezar a construir paz en lugares con heridas muy profundas por la guerra, como en Colombia. En la escritura, que no necesariamente es académica, tenemos una herramienta ‘ultrasuperpoderosa’. Debemos aprender a hacer uso más seguido de la escritura ‘creativa- emocional- visceral- pasional-depresiva- de crisis y de esperanza’.

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